Acepta tu historia para florecer <3

Uno de los primeros pasos en el camino para sanar la autoestima tiene que ver con aceptar las propias heridas. Esto tiene dos efectos muy lindos: por una parte, aceptar la propia historia es aceptar que esa historia me definió de una u otra manera y por tanto, es honrarme en ella. Y por otro lado, aceptar que las heridas existen es la única manera de poder sanarlas y avanzar. No aceptar lo que ocurrió nos mantiene enganchados al pasado, en un constante dolor por lo que pudo ser y no fue, o por lo que fue y que ciertamente nos hizo mucho daño.

Por qué aceptar nuestras heridas es un paso necesario para amarnos más?

Porque aceptar lo que ocurrió es la única manera de mirar al futuro y permitir que ese dolor cicatrice. Si seguimos dándole vueltas y manteniendo abierta esa herida, entonces estamos cultivando el dolor lo que es bien masoquista, ¿no crees? Nada más lejos del amor propio. ¡ACEPTA lo que ocurrió y avanza!

Ahora me gustaría que indaguemos en las causas de ese dolor. Cuando hemos vivido situaciones que han dejado una huella muy dolorosa en nosotros, que además se mantiene viva durante mucho tiempo, lo más probable que se deba a que en ese episodio hubo mucha decepción y frustración por expectativas no cumplidas. Si esto fue por hechos de otra persona o propios, vendrá acompañado de críticas, juicios y mucho resentimiento, ya sea hacia ti o hacia el otro. ¡Qué desgastante!

Una manera simple y poderosa de poder avanzar es verlo de esta manera.

El dolor que sentimos es en realidad el dolor del ego. Toda situación que nos duele profundamente en el ego, tiene todo el potencial de luz. Has escuchado hablar de la noche oscura del alma? Se refiere a crisis emocionales profundas, en las cuales podemos llegar a sentirnos profundamente deprimidas, solas y desconectadas. Sin embargo, son esos momentos de crisis que tienen todo el potencial para que por fin nos conectemos con nuestra alma, porque sólo esa conexión puede sacarnos del pantano. Cuando parece que lo hemos perdido todo, ganamos todo.

Si algo te dolió mucho, ten la certeza de que esa experiencia tiene un aprendizaje grande para ti, para que pulas tu ego, lo disminuyas, lo aminores, lo descubras y le quites poder.

Cuando esto ocurre, descubrimos algo dentro de nosotras, bien profundo, donde hay paz, donde hay certeza, donde sabemos que hay algo mejor para nosotras, que tenemos que ser fuertes porque esta experiencia tiene algo que enseñarnos y que podemos superarla soltando la necesidad de controlar del ego, y entregándonos por completo con el corazón.

Esto es confiar en tu proceso. Confía y honra cada paso de tu proceso. Los procesos no son lineales ni tranquilos. De hecho, los procesos más intensos por lo general son los que nos sacan más brillo, si tenemos la disposición para que así sea. Entonces la próxima vez que enfrentes una situación de dolor recuerda que esa circunstancia tiene como objetivo ayudarte a conectar con tu corazón. Sólo cuando logramos conectar con eso profundo, volvemos a salir a flote para continuar, esta vez con más sabiduría, más compasión y más alegría.

Con amor,

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  • Fotografía del libro “Los 72 nombres de Dios”, de Yehuda Berg.