Francisca Jara Tarot Espiritual

Aprende a disfrutar

Como te comentaba antes, nuestra experiencia se define por nuestras emociones. Piénsalo así: qué escenas de tu vida te han quedado grabadas y por qué? Seguramente, aquellas en que viviste grandes alegrías y también las de harta frustración. Esto se explica por la emoción.

Ahora bien, lo que ocurre en la mente activa ciertas emociones, que están ligadas a determinados pensamientos, principalmente por la manera en que hemos hecho estas conexiones a lo largo de nuestra vida.

Pero esto no quiere decir que no podemos cambiarlo. Podemos reprogramar la manera en que pensamos y cómo nuestras emociones se manifiestan ante ello.

Por ejemplo, si estoy acostumbrada a que siempre en determinadas circunstancias me siento nerviosa y comienzo a pensar en una serie de escenas en que hago el ridículo, aunque eso en la práctica no se configure, igual lo habré vivido. La mente vive realmente todo lo que pensamos. ¿Te das cuenta por qué no da lo mismo lo que pensamos? Por eso es posible encontrar personas que vuelven más estresadas de sus vacaciones, ¿cierto?.

Bueno, esto ya lo sabes. Lo que quiero decirte aquí es lo siguiente: es necesario dar con la causa de tu preocupación. Este paso es fundamental para que comiences a trabajar en “reprogramación”.

Por ejemplo, si te sientes muy preocupada por algo y lees esto y comienzas a reprimir al máximo esa preocupación, lo que ocurrirá es que no va a desaparecer y al contrario, probablemente va a provocar mayor angustia.

Las preocupaciones son como las luces rojas del tablero del auto. Por algo se encienden. Ahora, no quiere decir que necesariamente pase algo, sino que nos está dando una alerta. Esa alerta se activa porque la situación que estamos previendo en el futuro resulta amenazante. Aquí ya estamos llegando a lo que importa. ¿Por qué una situación puede resultar tan amenazante para mí que me preocupa y hasta me quita el sueño? Para cada persona es distinto pero esto te ayudará a identificar tu propia causa: miedo al fracaso, miedo al abandono, miedo a equivocarte, inseguridad y desconfianza en tus habilidades para manejar la situación, desconocimiento.

La parte más fácil para atajar es la última. Si algo te preocupa porque no conoces los detalles, no tienes información o te falta coordinar cosas, está claro qué es lo que debes hacer.

Una vez resuelta esa parte, vamos ahondando en lo más complejo. Si resulta que es cierto que no tienes habilidades especiales que requieren esa situación del futuro que te preocupa, entonces pide asesoría!

Si en cambio se trata de inseguridad o miedo al fracaso o al abandono porque “no eres perfecta”, aquí sí tenemos harto para moler. Si éste es tu caso, puedes ayudarte trabajando en tu autoestima y haciéndote consciente que esa inseguridad y ese miedo, es tu ego y que tu trabajo espiritual consiste en lograr que tu ego no sólo no te detenga, sino que no te separe de disfrutar y vivir el presente.

Toda preocupación deriva del ego, de sentirse éste amenazado. Pero tú no eres tu ego. Tú eres luz, eres amor, eres mucho más grande y sabia. Si te toca vivir situaciones difíciles, es porque algo bueno tienes que aprender ahí. Pero hasta que esas situaciones difíciles no ocurran, para qué alimentar la probabilidad de que se presenten? Mejor enfócate en descubrir la causa de tu preocupación y aliviar toda esa presión emocional, practicando el desapego.

¿Qué importa si te equivocas? ¿Qué importa si haces algo “imperfecto”? La vida se trata de disfrutarla y eso de manera inherente consiste en pasarlo bien en el ensayo y error que define la vida. Cada ensayo y error te da un tremendo poder personal. TODO ES UNA CUESTIÓN DE ACTITUD :)

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