Confiar en pareja es una tarea de a dos

Escribo poco acerca de relaciones de pareja, ¿cierto? Me estoy dando cuenta ahora que escribo estas líneas para hablar del tema. Bueno, no es que no me interese; al contrario. Uno de los aspectos más relevantes para mí en mi vida es mi relación de pareja. Es ahí donde he invertido mucho trabajo, esfuerzo, trabajo personal y amor para verla florecer. Sé que es muy importante para ti también.

Uno de los puntos más críticos que puede atravesar una relación, en algún momento de su historia, es el de la crisis de la confianza.

Esta crisis puede ser por temas de fidelidad, pero no sólo ahí, también puede ser en temas de dinero, de responsabilidad comunes del hogar, incluso si confías o no en tu pareja respecto al proyecto que viene y que juntos están planificando.

Este tema es mucho más profundo que simplemente confiar en otra persona con la cual tenemos otro tipo de relación.

El estar en pareja implica otro tipo de trabajo interno, mucho más intenso, mucho más exigente e incómodo para nuestro ego. A veces ocurre que es necesario haber roto esa confianza, para que se comience a confiar de verdad.

Cada una sabe, si hace la reflexión como corresponde, por qué vive las experiencias que le tocan. Nada es gratuito ni mala suerte. Puede que las dificultades que te esté tocando vivir hoy tengan como causa la manera en que te comportaste con tus parejas anteriores, o una constante falta de seguridad en ti misma. Sea como sea, la vida se encarga de ponernos en los momentos que sean la lección precisa que necesitamos para evolucionar. Y las relación es de pareja son de las clases más difíciles.

No estoy diciendo que toda infidelidad se deba aceptar, o que si el otro no se quiere comprometer contigo, que te aguantes para siempre tus ganas de estabilidad. Lo que quiero mostrarte es que no hay respuestas absolutas (salvo las excepciones en que no hay discusión, ¿cierto? Como las de maltrato, por ejemplo, pero se entiende cuál es el área que quiero abarcar con lo que estoy explicando). Cada historia es única y cuando tu relación de pareja atraviesa una crisis de confianza, lo mejor es que te esfuerces para dar con la razón – espiritual – detrás de esa crisis. ¿Es necesario que trabajes tus inseguridades, tus celos?, ¿Es necesario que aprendas a valorar al otro en sus capacidades y que seas paciente? ¿Es necesario que dejes de ver todo desde tu egocentrismo y comiences a mirar al otro en su realidad?

Cuando el otro hace algo que “te hace daño”, no se trata de ti. Se trata de ambos. Por algo están ambos compartiendo esa circunstancia. Si hoy estás enfrentando una situación en que te cuesta confiar en tu pareja, te invito a reflexionar sobre esto:

  • Conecta con tu intuición y respóndete sinceramente, ¿hay algo que está situación te está mostrando que tienes pendiente trabajar en ti?
  • ¿Cuánto deseas alimentar y nutrir esta relación de pareja en amor, respeto y compromiso? Esa medida de tu deseo debe darte la fuerza para hacer el trabajo de cambio que la situación te exige.

Construir confianza es un proceso – sí, ¡cómo todo! -, y no puede ser de un día para otro. Ahora bien, construir la confianza es una tarea de a dos. Por una parte, si tú quieres que el otro confíe en ti, esfuérzate en ser consistente, comprometido y coherente en tu vida. Si tú quieres aprender a confiar en el otro, debes saber que no puedes exigir garantías ni andar controlando sus pasos para que “no se equivoque”. Confiar en el otro es una apuesta de amor gigante. Por ser esta apuesta tan grande, es que no decidimos confiar desde la lógica, sino desde la intuición. Así es, utiliza tu intuición para decidir si vas a embarcarte en este camino o si ya es el momento de dejarlo hasta aquí.

Para confiar en el otro y abrir el corazón hay que ser valiente. Por eso te pregunto, ¿cuánto deseas realmente tu relación de pareja? Pues que de esta respuesta, salga ese coraje que te ayudará a amar y confiar cada día más. Porque sólo así podrás construir esa relación sin caretas, transparente, en unidad, en amor incondicional, en aceptación del otro con sus luces y sombras, en entender que el camino ya no se trata sólo de ti, sino que es de los dos. Y la confianza, es una tarea de a dos.

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