Sana hoy tu autoestima

15 noviembre, 2015 Autoestima, Espiritualidad 2 Comments

Cada situación que nos presenta dificultades, es una oportunidad para sanar una herida en nuestra autoestima. La podemos palpar si estamos conociendo a alguien y no sabemos cómo actuar, cuando tenemos una presentación en el trabajo y tartamudeamos, o cuando soñamos con desarrollar nuestro emprendimiento y la inseguridad nos detiene. Sabemos que es necesario sanarla pero no logramos ver cómo.

No existe un método único para sanar la autoestima. Tampoco es suficiente reconocer el problema y leer todo lo que pase por nuestros ojos. Sanar la autoestima y mantenerla en alto es una práctica diaria. Aquí te entrego cuatro claves para que comiences desde hoy:

  • ME AMO. Una sana autoestima es reflejo de que me trato con amor. No me critico, no me castigo. Cumplo las promesas que me hago a mí misma. Tomo decisiones que son positivas para mí. Respeto mis tiempos, desarrollo mis talentos. Si te das cuenta que sí te criticas, que incumples tus promesas, no te culpes! Ahora que te das cuenta, puedes comenzar desde hoy a cambiar estas actitudes. Piensa ahora, cómo tratarías a la persona que más amas en el mundo? Así debes comenzar a tratarte desde este momento. Querrías vivir lejos de la persona que más amas en el mundo? No, cierto? Entonces a partir de hoy todas las palabras que te digas serán sólo de amor, para mantenerte bien cerca. Háblate como tu mejor amiga ideal. Y a las demás voces en tu cabeza ponlas en silencio, sobre todo si suelen desanimarte y recordarte tus defectos constantemente. Saber qué es lo que tenemos que mejorar en nosotros no es lo mismo que alimentar esa crítica interior. Recuerda que a todo lo que le damos atención crece y si vives repasando tus “debilidades”, sólo a ellas estarás alimentando. Enfócate en lo positivo, en tus fortalezas y en tus cualidades más lindas. Igual como lo harías con esa persona que tanto amas, que a partir de hoy eres tú misma.
  • ME CUIDO. Además de hablarte como tu mejor amiga, cuídate como lo haría la mejor mamá del mundo. Aliméntate bien, descansa lo suficiente, haz ejercicio, cuida tu cuerpo. Si hay situaciones que te hacen sentir mal o incómoda, respeta tus espacios, tus ritmos y tus límites emocionales.
  • ME ACEPTO. Esto es lo más potente de todo. Aceptarnos completamente. Puede ser que te cuides súper bien pero no sirve de nada si no te aceptas. Puedes ser ambiciosa, que construyas tus sueños y tengas una bella relación, pero si aún hay aspectos de ti que no aceptas, ahí se esconde una herida. No se puede amar lo que no se acepta tal como es. Este es el amor incondicional. Acéptate con tus luces y con tus sombras. No intentes ser de otra manera, sino la mejor versión de ti misma, siempre, a cada momento. Tú traes dones especiales para ser compartidos. Mientras no te aceptes en tu totalidad, la herida más profunda permanecerá. Encuentra y reconoce la resistencia para aceptarte. Se trata acaso de tu cuerpo? Hónralo y cuídalo porque es tu primer hogar en este mundo. Se trata acaso de tu carácter? El mal humor o la timidez la puedes trabajar de manera consciente! No es necesario que lo reniegues o que lo justifiques. Trabájalo, esfuérzate cada día por ser más amorosa y compasiva, contigo y con los demás. Abre tu corazón para darte amor. Y desde ahi, todo comenzará a fluir. Cuando alimentamos el amor propio, las barreras que percibimos en la realidad van cayendo y cada día se hace más motivante atrevernos a ir más allá. Los fracasos dejan de serlo y se convierten en desafíos que nos empujan como oportunidades para crecer, para aprender y por supuesto, amarnos más.
  • ME COMPROMETO CONMIGO. Es esencial para mantener nuestra autoestima sana, que cumplamos nuestras promesas. Esto también es un punto de partida. No se trata de ser duras con nosotras mismas y tratarnos mal con críticas y reproches, pero tampoco nos ayuda ser autoindulgentes. Cuando nos exigimos con disciplina y determinación para cambiar, para sanar, para crecer, para construir nuestros sueños, estamos haciendo algo grande por nosotras, lo que alimenta el amor que nos damos.

Entonces ya sabes que hay muchas actitudes pequeñas que puedes comenzar a adoptar a partir de este momento. Sanar la autoestima es un proceso y mantenerla también, así que ten paciencia contigo y sobre todo sé consistente con este propósito, porque estás invirtiendo tu energía en lo que es la base de todo lo maravilloso que quieres para tu vida: amarte a ti misma.

 

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