Aumenta la seguridad en ti misma

Cuando interactuamos con otra persona, puede ser que asalten miedos e inseguridades acerca de nuestro desempeño en esa interacción. ¿Te ha ocurrido? Puede ser que estés conociendo a alguien atractivo, conversando con tu jefe o ateniendo a algún cliente. Si para ti las relaciones no son fáciles porque sueles sentirte incómoda – por la razón que sea -, creo que esta perspectiva te puede ayudar.

Cuando hemos criado un patrón autoexigente y perfeccionista, no nos damos espacio para pasos en falso. Eso significa que pesa sobre nosotras una auto exigencia tremenda de hacer las cosas bien. Sin embargo, este juez interno muchas veces alimenta nuestras inseguridades cuando nos previene de lo mal que siempre lo hacemos y que con seguridad, repetiremos en esta ocasión.

Quiero proponerte otra forma de verlo para poder superar esta reacción que es bastante limitante y que además, alimenta el ego de una manera impresionante.

Explicar la actitud de los demás en virtud de nuestra existencia, es bastante autorreferente. Esto no es personal y espero que no te ofendas, pero es así. Si todo lo explicamos ya sea “porque el otro quiso hacerme esto” o “porque yo no sé bien cómo hacer tal cosa”, estamos todo el tiempo en el yo. ¿Y sabes qué perdemos de vista? Al otro. Así es.

El hecho de que nuestras inseguridades se alimenten de un sentimiento de inferioridad o híper crítica no significa que el ego no esté involucrado. De hecho, está muy involucrado. El ego es tanto tu inseguridad como tu arrogancia.

Entonces, si estamos conversando con alguien y sólo estamos pensando “¿estará bien lo que estoy diciendo?”, “¿seré simpática para él?”, “¿Por qué me mira así, será que dije algo mal?” etc., no estamos mirando al otro! Lo mismo en la relación de pareja. No todo lo que el otro hace o dice es por nosotras. Démosle un respiro!

Por otro lado, podemos estar asignando a los demás nuestras fantasías negativas como si fueran atributos de ellos. Por ejemplo, si una persona hace bromas que me hacen sentir mal, no es que esa persona sea pesada, sino que lo que esa persona dice resalta una herida interior que es mía. Si clasificamos a los demás por cómo nos hacen sentir, seguramente habrá mucha gente con la que no queremos encontrarnos. Entonces, dejemos de tener el foco puesto sólo en nosotras y comencemos a mirar al otro, y no sólo en las parejas, también en las amistades, en la familia, en el trabajo.

Si pensamos que los demás nos tienen resentimiento, envidia o que no nos quieren, ésa será la realidad que viviremos. No porque efectivamente sea así, sino porque así elegimos verla. Recuerda, el foco del ego resalta lo que apunta.

Por eso volvamos al inicio y re definamos cómo queremos aproximarnos a nuestras relaciones. Podemos hacerlo desde el yo y sus heridas, y recrear de forma permanente las fantasías negativas, o podemos aproximarnos a los demás con el corazón abierto y mirando al otro, para conocerlo realmente, saber quién es, qué le gusta, por qué se comporta así y dejar de ponerle etiquetas a los demás según nuestras propias heridas internas.

Vamos sanando nuestro corazón y comenzaremos a abrirlo para amar de verdad.

Con amor,

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