El poder de los milagros

24 mayo, 2017 Espiritualidad 1 Comment

Cómo hacer milagros

En este artículo, quiero compatir con ustedes los apuntes de clases que tomé del seminario “El poder de los milagros” que realizó Batsheva Zimmerman, maestra de Kabbalah, el año 2016.

Léanlo una, dos, tres veces. Imprímanlo y practíquenlo todos los días. Aquí está la clave y todo lo que necesitan saber ahora para hacer esta apertura, para que se milagro que necesitan sea posible ♥

El Poder de los Milagros

Lo que nos bloquea de experimentar milagros en nuestra vida es que pensamos que los milagros son algo sobrenatural. Esto nos hace esperar que los milagros los haga Dios.
Pero la verdad es que, en estos tiempos, los milagros deberían ser lo cotidiano. La Kabbalah nos dicen que el milagro se presenta en nuestra vida cuando tenemos la capacidad de escapar de nuestras limitaciones, para abrirnos y salir hacia el mundo y hacia los demás. Ahí llegan los milagros porque en ese movimiento hacia afuera, creamos una apertura donde puede entrar la luz de Dios y fluir en este marco físico. Dios, de esa manera, es el verdadero milagro, pero que requiere que nosotros lo manifestemos permitiendo que esa luz entre a nuestra vida.
Cuando esperamos que Dios haga el milagro, nos convertimos en una fuerza pasiva. Tenemos que dejar entrar a Dios, abrirle la puerta. Esto es ser causa activa. Así vemos que el milagro es el efecto; y nosotros somos la causa con nuestra consciencia.

6 pasos para hacer milagros, de acuerdo a la Kabbalah

1. Quitar las limitaciones de nuestra consciencia:
“No se puede”, “es imposible”, “es ilógico”. Esta consciencia es la que nos mete en problemas. Los milagros pueden ocurrir en cualquier momento y de manera continua. La verdad es que tenemos que expandir nuestra consciencia para que los milagros sean parte de nuestra vida cotidiana. Hay que tener certeza en lo ilógico. Ésa es la luz del Creador que nos sostiene.
2. Tener certeza:
Esto significa abajo las dudas, inseguridad, miedos, rabia, etc. Se trata de aprender a no enganchar con la reactividad del ego. Tener certeza significa saber que la luz del Creador lo es Todo. Con este conocimiento, debemos alimentar la certeza en nuestra capacidad de acción y crear cambios en nuestra vida.
La duda y la confusión con las mayores desconexiones de la luz del Creador, son claramente las mejores herramientas del ego negativo.
La certeza nos abre la puerta a todo. Tener certeza en nuestros procesos. Tener certeza de que Dios está detrás de nuestros procesos, sobre todo detrás de los más difíciles. La condición es que nosotros tenemos que hacer la apertura para que esa luz entre a nuestra vida. Éste es nuestro único y más importante trabajo: permitir que la luz del Creador fluya y se manifieste en nuestra vida. La certeza que debemos tener es respecto a la fortaleza de nuestra alma y que nosotros sí somos capaces de lograr este objetivo. Es tener certeza de que tenemos la capacidad de superar cualquier dificultad, reto, prueba, que se presente en nuestro camino. CUALQUIERA. Porque así es.
3. Pensar en grande:
Pensar en que “no puedo”, “no tengo”, es lo que nos limita. Abrir nuestra mente, es pensar y desear en GRANDE, porque en la medida que yo tengo y soy, ¡¡el mundo GANA!! Nuestro objetivo es crear una diferencia en el mundo. Si estamos limitados a nuestras condiciones, nunca haremos milagros.
Por esto, tenemos que despertar un deseo tremendo y saber que ¡sí podemos hacer todo y más!, si estamos conectados con nuestra alma. Con la consciencia de nuestra alma, no hay “no”. Debemos tener claridad que si no pensamos en grande, no avanzaremos.
No hay imposibles, todo es cuestión del deseo que tenemos. Tenemoas que aprender a decirnos “no sé cómo, pero lo haré”, y no esperar a que las oportunidades lleguen a nuestra vida, sino ir a buscarlas. Ésta es verdadera certeza en que es Dios el que hace las cosas y nos sostiene.
4. Seguir adelante:
Cuando vienen los obstáculos, nos quedamos enfocados en la dificultad, por las emociones que sentimos y que nos duelen en ese momento. El quedarnos ahí enfocados en lo que nos duele, es lo que cierra el paso a la luz del Creador.
La clave para realizar la apertura a la Luz es decir “¡next!”, “¡vamos a lo siguiente!”. No importa lo que haya ocurrido. Haz una pausa para hacer el aprendizaje y ya está, ¡sigue adelante!
La vida y la transformación son como una escalera, no podemos detenernos en un peldaño. Las emociones, los éxitos y dificultades son obstáculos, porque captan nuestra atención, nos quedamos enfocados en ellos y nos desconectamos de la luz y la certeza; nos quedamos en el ego.
En esto no nos podemos distraer, porque con este foco en el ego, perdemos oportunidades y perdemos la luz que no supimos manifestar.
Por eso, en el éxito, sigue adelante. En las dificultades, sigue adelante.
5. Unión:
La unión es la fuerza que abre todas las puertas a toda la abundancia de la luz del Creador. ¿Qué es la desunión? Es el juicio, la intolerancia, la impaciencia, la molestia, la queja, la desmotivación.
La unión es la fuerza absoluta de TODO; es tener la capacidad de estar por encima de nuestras necesidades, para salir hacia los demás y abrir la puerta a los milagros.
Es enfocarnos en crear unión. Pensar en el otro antes que pensar en lo que solo nos beneficia a nosotros. Así Dios se va a encargar de satisfacer nuestras necesidades.
Unión es agradecer, sonreír, ser amable, con todos. Es la consciencia proactiva, que es distinta al sometimiento. La consciencia correcta lucha por la luz, va hacia la luz, sin fragmentar, sin dividir.
6. Entusiasmo, agradecimiento y apreciación:
Todo esto en la vida es ESENCIAL. Cuando nos relajamos, comenzamos a perder la apreciación por lo que el Creador nos ha dado. Agradecer la vida cada segundo como una nueva oportunidad. Tener una consciencia fuerte es apreciar y saber que no tenemos nada seguro, que nada nos pertenece realmente, que no hay que dar nada por sentado.
Es saber que lo que somos y tenemos hoy, es lo que Dios quiere para nosotros. Tenemos que apreciar cada día como una nueva oportunidad.
Si aprendemos a vivir cada día como si fuera el último, haremos el esfuerzo máximo por agradecer, apreciar, compartir con entusiasmo. ¡Esto es vivir!
Si no apreciamos, no sólo no tendremos milagros, sino que también estamos expuestos a perder lo que tenemos. Tenemos que entender que no hay nada, nada, que justifique una vida gris.
Espero que estos apuntes les ayude a tener certeza infinita.
Con amor,
Francisca Jara