Preparando el 2016 – Primera parte

Muy bien! Queda poco para la llegada del nuevo año y aunque todos los días tenemos la posibilidad de decidir comenzar de nuevo, es innegable que el cambio de año calendario tiene un efecto importante en nosotras. Nos vemos inclinadas a hacer evaluaciones, ponernos nuevas metas, dejar ir lo frustrante, atrevernos a soñar con un nuevo “comienzo”.

Entonces escribiré una serie de dos posts dedicados a la llegada del 2016. Esta primera parte nos preparará para la segunda, para que podamos hacer una definición consciente e inteligente de propósitos para el próximo año.

Cada fin de año nos entrega una lección importante. Al comienzo de cada año, deseamos cumplir una meta con muchas ganas. Pero algo ocurre que pasan los meses, llegamos a diciembre y no lo logramos. Te ha pasado? A mí sí!! Y tiene una sola explicación. Todo lo que somos capaces de manifestar es porque pusimos nuestra atención e intención en ello. Y para eso, hay que tenerlo presente, estar viéndolo, como en una “mira”; esto es prestarle atención. Es decir, todo lo que no conseguí es porque no lo tuve realmente presente.

Para mantenerlo en la mira necesito recordarlo todos los días y resistir la tentación de olvido que genera la rutina y los asuntos diarios. Lo más común es que olvidemos nuestras metas porque no las anotamos en ninguna parte, o las anotamos en un papel que queda guardado por ahi y nos sumergimos en nuestras actividades cotidianas, teniendo que hacer y resolver asuntos diarios, pasando el tiempo sin demora.

Hacer una lista de propósitos para año nuevo tiene este sentido. Primero, ganar claridad y generar determinación sobre una meta o más metas específicas y mantener nuestra atención en ellas, para dirigir nuestras acciones de manera coherente para poder concretarlas.

Hacer propósitos para año nuevo no es como pedir un deseo. O sea, puedes hacerlo pero si quieres que se manifieste, debes entender cómo funciona. No es algo “mágico” que funciona mientras tú haces nada; es entrenamiento de tu intención, acción, todo dirigido con propósito.

Siempre pienso esto. Nos enseñan desde pequeñas a estudiar para el colegio, luego en la universidad llenamos cuadernos interminables con apuntes bien coloreados, estudiando asuntos intelectuales para tener una carrera. Sin embargo, nadie nos dice que lo que más requiere dedicación es nuestro trabajo espiritual, nuestro crecimiento como mujeres de manera íntegra; conocer y regular nuestras emociones, entrenar nuestra mente y definir qué deseamos para nuestra vida porque sólo así podremos TRANSFORMARNOS y CREAR la vida que queremos.- Dedicar tiempo y energía a tu crecimiento es tu mejor inversión! Pero no sólo para tener una carrera, sino que me refiero a dedicar tiempo y energía en tu desarrollo emocional y mental por igual, en positivo balance. Entonces, deberíamos tomarnos así de “en serio” nuestro crecimiento, nuestra madurez espiritual. Escribir sobre nosotras y nuestra vida, sobre nuestros pensamientos y emociones, de lo que aprendemos cada día, subrayando lo que aprendimos y que no se nos puede olvidar y destacando las lecciones de amor; escribiendo notas y apuntes sobre nuestros proyectos y metas (de todo tipo!), haciendo planificación y siendo flexible para ir revisándolo día a día y ajustar lo que sea necesario.

Estoy convencida de que para sacarnos el jugo necesitamos hacernos seguimiento 24/7, para integrar nuestra experiencia desde todos los aspectos, sobre todo reflexionando sobre nosotras. Puede que no te tinque tanto eso de tener una agenda llena de notas y post it, pero puedes encontrar tu manera de invertir tiempo en ti para hacer y generar este registro, este seguimiento. La forma de la consciencia en este mundo físico es la palabra, el lenguaje. Por eso creo que es tan valioso poder ir escribiendo sobre nuestro proceso, de la manera que se te ocurra; como te decía, puede ser en un diario de vida o en una pequeña libreta que atrape tus inspiraciones, tus insights y tomas de consciencia. Lo relevante y que logra hacer la diferencia es que todos los días te tomes un rato para esto, para reflexionar sobre ti, sobre tu día, evaluar tus energías, tus emociones, tus pensamientos… respirar y estar en paz.

Para que el 2016 no se nos vaya “de la mira” ningún propósito, primero necesitamos reflexionar acerca de cuánto logramos crear y manifestar el 2015, para saber qué ajustes tendremos que hacer en nuestra actitud.

El ejercicio propuesto en este post es el siguiente: (sería ideal que lo escribas en tu diario de vida o agenda 2016 si ya tienes una, para que guardes este registro que te ayudará a darte cuenta de hartas cosas).

Tomate una hora en silencio, en un lugar a solas, pon música a gusto, relajada, prepárate un té y siéntate cómoda para hacer esta reflexión:

  1. Qué esperabas lograr el 2015?
  2. Qué de todo lo anterior lograste el 2015?
  3. Haz una lista de situaciones que viviste el 2015 que fueron “cumplir un sueño” (aunque sea una cosa pequeña, pero que para ti fue valioso y significativo)
  4. Haz una lista de al menos 10 cosas que le agradeces al 2015. Y cuando termines de escribir esta lista, agradécele desde el corazón!

Cariños!!

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* En el próximo post, nos dedicaremos a crear nuestra lista de intenciones para el 2016