Francisca Jara Tarot Espiritual

Sé positiva DE VERDAD

Ésta es una gran pregunta, válida e interesante de explorar.

Por supuesto, en el camino de conocerte cada día más, sólo tú puedes responder esta pregunta.

Por eso, aquí te dejo una pista importante para que puedas reflexionarlo y ver qué descubres de ti misma (porque no todo es blanco y negro, puedes estar viviendo varios grises en distintas áreas de tu vida respecto a tu actitud positiva).

Creo que lo fundamental es apuntar a tu estado emocional. A tus emociones y tus mecanismos. Hay dos maneras en que puedes estar “viviendo positiva”, pero construyendo una olla de presión, lo que en la práctica te llevaría a cuestionar si ésa es la actitud positiva que quieres alimentar, o mejor trabajar por una más sostenible y estable. Estas dos maneras en que podemos creer que somos positivas pero sólo en apariencia:

– Reprimiendo
– Controlando

El vivir de manera positiva no sólo es decir palabras lindas y ser optimisma (creer que todo va a salir siempre bien). Vivir positiva tiene contenido, no es sólo forma, e implica tener un estilo de vida saludable, tanto en lo que comemos, lo que pensamos y sentimos. Vivir positiva no significa no sentir emociones negativas, sino que las que aparecen poder regularlas con éxito. Vivir positiva no significa que no tendrás pensamientos negativos; lo que hace la diferencia es que nos hemos entrenado para reemplazar esos pensamientos negativos, por pensamientos constructivos. Vivir positiva significa generar un balance y vivir en equilibrio, tomando siempre decisiones positivas para nosotras. Vivir positiva requiere trabajar pensamientos y emociones, y actuar de manera coherente, tomar decisiones consistentes.

Repasemos ejemplos de las dos formas en que podemos estar viviendo positivas en la forma, pero no en el fondo:

1. Reprimiendo nuestras emociones negativas. Esta actitud es la de la negación total. El mundo se está cayendo, tu matrimonio por el piso, te despidieron, pero tú sigues con una sonrisa, porque la felicidad es lo tuyo, nada puede quitarte la sonrisa de tu rostro siempre iluminado por la alegría. Esto provoca una herida profunda en la autoestima porque no se viven las experiencias traumáticas de manera adecuada y al no procesar los estados emocionales negativos, pero normales, se envía una señal in consciente de que esa parte de nosotras que siente pena, rabia, temor, dolor, está mal y hay que esconderla a como del lugar, porque “no es parte de nuestra identidad”.

2. Controlando nuestras emociones. Este control se refiere a una especie de cerrar la llave del agua de la cañería. Por ejemplo, en una situación tensa en el trabajo, se siente mucha rabia e impotencia (naturales en esa situación por cierto) pero se reprimen porque el ego se identifica con esta forma de ser “súper fría, nunca pierde la compostura, yo tengo todo bajo control”. Esto puede darse sobre todo en personas que son parte de ambientes donde la expresión de las emociones son un derecho excluido, porque es mal visto o genera dudas acerca de la madurez o aptitud profesional (¡que en el fondo es mezclar peras con manzanas!)

Entonces, ahora tu tarea es identificar si en algún aspecto de tu vida, o en alguna situación particular que estés viviendo en este momento, estás intentando controlar tus emociones o reprimiéndolas. O puedes usar tu diario de vid para escribir con confianza. Recuerda que en este tipo de trabajos de reflexión, la mejor herramienta es la sinceridad con nosotras mismas. No te juzgues ni critiques nunca por favor! Si descubres que estás cayendo en estos patrones, puedes decirte a ti misma: “mis emociones son parte de mí y las acepto, con amor propio y compasión”. No se te ocurra castigarte mentalmente por caer en estas desconexiones emocionales, porque eso es patearte en el suelo. Y ante todo, debes tratarte con amor.

Con amor,

firma2

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