Tarot Espiritual – 17 al 23 de abril 2017

17 abril, 2017 Espiritualidad 0 Comments

Esta semana nos ayudará a sentir y conectar con nuestro poder emocional. Para que esto sea posible, es necesario mirar las heridas y ser capaz de sanarlas al mirarlas con compasión. Se trata de aprender a hacer el trabajo interno necesario para que nuestras experiencias nos ayuden a ser más pacientes y tolerantes con nosotras mismas y los demás.

Para conectar con nuestro poder emocional es necesario aprender a sostenernos internamente. Ésta es la madurez que nos habilita para la vida; la madure emocional, que es la sustancia de nuestra sabiduría práctica.

El desafío que se presenta aquí es grande, ya que requiere harto trabajo de reflexión y encuentro con nuestra sombra. Muchas veces no son las heridas del pasado ni los recuerdos dolorosos los que se interponen en nuestro camino, sino lo que pensamos y nos decimos en relación a lo que vivimos. Es el cómo nos vemos en las situaciones que nos marcaron, lo que se convierte en herida que sigue vigente. Por eso insisto, no es tanto la herida original, sino el cómo la interpretamos y repetimos en nuestra mente.

El aprendizaje es que podamos reformular nuestra historia rescatando lo bueno, aprender a mirarnos al pasado con amor y abrazar a nuestra niña interior herida con profunda aceptación.

El paso esencial para poder darnos a otros y crecer en el desarrollo de nuestras relaciones y talentos, requiere en primer lugar que aprendamos a sostenernos emocionalmente. Esto lo logramos con amor, abrazando nuestros recuerdos dolorosos con cariño y diciéndonos: “ahora yo te sostengo; todo va a estar bien”.

Miremos nuestro proceso de sanación como nuestro propósito de evolución y también como nuestra contribución al mundo. La paz de todos realmente comienza por hacer las paces, cada una, con su propia historia. Reconstruyamos nuestro mundo interior con amor y devoción, para expandir toda esa bondad allá afuera.

Que esta semana aprendamos a abrazarnos en amor incondicional y a encontrar ese espacio interior firme y robusto, que nos sostenga y nos permita compartir desde esa sabiduría, sabiendo que somos árboles en constante crecimiento y que, fortaleciendo nuestras raíces, podemos dar frutos de prosperidad para todos.

Con amor,

Francisca Jara