Tu momento es AHORA

Por algunos asuntos personales que estoy planeando con mi pareja, ayer le escribí a una amiga que vive al otro lado del mundo, para coordinar una llamada por skype. A los pocos minutos contestó mi mensaje y quedamos de vernos 12 horas después en nuestros computadores. Le comenté, por supuesto con gratitud, lo rápido que se había hecho el tiempo para conversar conmigo y me dice “hay que hacer las cosas cuando es el momento. Si lo dejas para después, pierdes la oportunidad”.

Fue un destello de luz en ese momento y sentí esa emoción de cuando todo se junta, hace sentido y sabes que estás escuchando el mensaje de algo mucho más grande.

Hace un año me independicé y desde entonces, estoy construyendo mi carrera como emprendedora. Durante este período sí que me ha tocado aprender esta moraleja de la “oportunidad”.

Ser capaz de ejecutar una idea en el momento que nace es como un súper poder. Al menos para mí, significa desarrollar una alta capacidad de disciplina y atrevimiento, y con mucho esfuerzo, puedo resistir mi fuerte inclinación a procrastinar.  El problema es que cuando tenemos una idea genial y le damos mucho espacio para que dé vueltas, esa idea pierde definición, colores y la emoción con la que nació. Y lo peor de todo, es que darle muchas vueltas a una decisión y demorar en tomarla, hace que nuestro camino pierda momentum.

Todo el Universo es energía, lo que incluye cada uno de los aspectos de nuestra vida y de nosotros. La energía no es estática; tiene ciclos, ritmos e influencias. Hay momentos para dar saltos de fe, momentos para replegarse a reflexionar y momentos de cierre. Hay momentos propicios para comenzar, para retomar historias pasadas y para cambiar de look. No se supone que nuestra vida esté condicionada a los ritmos de la energía; sin embargo, ser consciente de esta información hace una diferencia importante en el proceso.

¿Cómo podemos saber cuál es el momento propicio para cada cosa? La respuesta a esta pregunta es clave: sigue tu intuición. Permite que tu intuición gane más protagonismo en tus discernimientos. Da espacio para recibir información intuitivamente y aprende a confiar en ella. Sé que puedes distinguir, mediante tu intuición, cuándo es un momento adecuado para cada cosa. Porque eres mujer, la intuición es un don natural en ti.

Si tienes el deseo de cambiar – de verdad – el rumbo de tu vida, necesitas usar tu intuición. La manera en que percibimos nuestra realidad física es muy limitada. Si te quedas con lo que te muestran tus cinco sentidos, no podrás distinguir cuándo es el momento que estás esperando ni la acción correcta, a nivel de energía y espiritual. Sólo verás los momentos favorables desde el punto de vista de la lógica, la que siempre sabe tan poco de la vida.

Cuando sientas que es el momento de hacer algo, y me refiero a cuando lo sientas intuitivamente, confía en ello. Pon atención a ese impulso de tu alma que te está diciendo “¡Ahora, ahora es el momento!”. Dale un voto de confianza a tu voz interior.

Si lo haces, te vas a involucrar en un proceso bien interesante, en el cual ganarás dos grandes aprendizajes: primero, probando las intuiciones, aprenderás a distinguir cuáles son realmente intuiciones y cuál es la voz de tu ego. En esta prueba, posiblemente tomarás por intuición señales de tu ego, o viceversa. Pero tienes que saber que eso está bien, no tienes que castigarte si te ocurre. Recuerda siempre que la maestría personal es el resultado del ensayo y error.  Por eso, si te equivocas, asume que es parte de tu crecimiento y toma esa experiencia con compasión hacia ti misma e integra ese conocimiento más profundo de ti misma.

El segundo aprendizaje que ganarás reconociendo los mensajes de tu intuición, ocurrirá cuando tomes alguna oportunidad siguiendo la guía real de tu intuición,  y no pase nada de lo que esperas. Es decir, cuando no veas resultados concretos ni directos de todas las acciones, gestiones, llamadas e iniciativas que tomaste. Si esto te ocurre, tu ego te dirá que te equivocaste, que no debiste confiar en tu intuición (siempre buscará la manera de desacreditarla porque le teme).

La razón detrás cada vez que una acción no tiene el efecto que buscabas, es tan simple como ineludible: todo en el Universo está divinamente orquestado y muchas veces, seguir la guía de nuestra intuición significa hacer un montón de cosas, dar cientos de pasos, tomar mucha acciones, sólo para mover la energía y alimentar  tu deseo (lo que es bastante relevante en cualquier proceso de manifestación).

Entonces si esto te ocurre (que haces, haces, haces y no pasa nada), recuerda lo siguiente: no juzgues la situación y suelta las expectativas. Puedes saber que está ocurriendo algo mucho más grande a nivel energético-espiritual, y lo que estás alimentando con todas esas acciones superará con creces todo lo que pudiste haber imaginado. Así que ahora menos que nunca desistas, toma todas las oportunidades de acción con determinación, certeza y asertividad, y entrégale al Universo el espacio para que le dé forma a esa energía, y te entregue todas las bendiciones que está preparando para ti, ésas que ni siquiera puedes imaginar.

 

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* Foto tomada de la web